Toda historia tiene un principio...


... y esta aún no ha llegado a su final.

Pero para entender el Ahora, debes conocer el Ayer.

En esta crónica plagada de claves, de secretos, de metáforas, simbolismos y sueños, sólo quienes comiencen el viaje desde el mismo punto en que se inició lograrán comprenderlo.

Toda historia tiene un Principio. Comiénzalo.




domingo, 28 de noviembre de 2010

Paseando entre tumbas (tres años después)



Que el reloj se pare esta noche. Que no suenen las trece campanadas, rey de los Gobblins. Que por un segundo la música de las esferas cese en un suspiro contenido. Que la quietud haga del mundo su reino.

En el Cementerio Perdido, las celebraciones se suceden en todos sus rincones. Miles de velas doradas alegran los panteones, mientras sus gárgolas bailan con los duendes al son de la melodía de los espíritus. Los demonios realizan acrobacias de regocijo sobre las cabezas de los ángeles de piedra, que lanzan al cielo flores de fuego. Estallando en mil colores, mil olores, mil sonidos. Es un instante de renovación.

Pero quien más la conoce, la Sombra del Trovador, percibe su falta en los festejos. No está en la arboleda, no contempla el Árbol de las Esferas, no lee el epitafio. Y la busca, alejándose de la alegría, para hallarla a las puertas del Cementerio. Hoy están abiertas, y dan a una pradera bañada por la claridad de la noche cuando el Sol acaba de ocultarse y hay Luna llena.

Sabe que esas praderas llevan a los acantilados, donde normalmente rige un eterno crepúsculo naranja y la hierba es verde de verano. Pero no hoy.

Y es el testigo silencioso de cómo el Alma Condenada y la lobo se contemplan con una sonrisa teñida de amor y de melancolía.

"Tres años han pasado ya desde que nacimos de ti. Todos nosotros..."

Ella asintió.

"Lo sé"

"Han ocurrido muchas cosas en estos tres años... pero hay elementos que no han cambiado"

"Sí. Un año de furia, tristeza y dolor. Un año de curación. Éste es el tercero... y su nombre es renovación" miró al cielo, mientras el viento comenzaba a circundarlas a ambas en ráfagas de brillantes azules. "Comienzos y nuevas sendas..."

"Pero, pese a todo..."

"Sí, pese a todo. Es mi decisión. La herida ha dejado de supurar, queda la cicatriz. Y a veces duele. Me dolerá para siempre, y nunca desaparecerá"

La Sombra mostró su extrañeza.

"Estás en tu derecho a borrarla. ¿Por qué la conservas?"

Ella sonrió y, cerrando los ojos, posó ambas manos sobre su Rubí, en el que dos presencias revoloteaban como sutiles sombras.

"Porque es la prueba de mi extraordinario, inconmensurable amor. Nunca podré olvidar, nunca sentiré indiferencia. ¿Qué clase de amor sería aquel que desaparece sin más con el tiempo, que no perdura para siempre en el corazón?"

"La clase de amor que él te dio al final" siseó el Trobador, el veneno del rencor y de la ira goteando por su lengua.

La sonrisa de ella no vaciló, aunque se tiñó de nostalgia.

"El que mi amor dure toda una vida no significa que el de otros también. Es una parte de mi Condena, así como de las suyas"

El Alma Condenada y la lobo se acercaron hasta fundirse en un abrazo, rodeadas de magia que se descargaba en oleadas de aurora boreal y en sonidos de música primigenia.

"Ella es Yo. Yo soy Ella. Somos Ella, y somos nosotras. Facetas de mi Rubí. Soy un ente completo y a la vez complejo. Soy el Alma Condenada. Y he renacido en este nuevo periodo de renovación. Seguiré adelante... y encontraré a mi Amor"

El Alma, la lobo, luz y oscuridad, la Sombra, las criaturas... por un segundo de tiempo detenido, todos los mundos se juntan en un sueño de eternidad.

Otro año más.




Amado Cementerio de Sueños,
sigue siendo mi reino.
Acantilados crepusculares,
seguid siendo mi reino.
Por siempre.

No puedo decir
que mi corazón se haya curado,
que yo haya escarmentado;
me queda mucho
que aprender.

Dispersos reflejos de espejo,
sentimientos caóticos,
reflexiones y sueños,
recaídas emocionales
y misterios.

Un alma atormentada,
una lobo solitaria,
una máscara y un desnudo,
una voz, eco de un muerto,
y mil diversas criaturas.

Pero esto es,
en definitiva,
lo que me conforma.
Este es mi ser y mi condena,
y no quiero otra.




(Las razones que me llevaron a crear mi Cementerio han cambiado tanto que son prácticamente nuevas, y sin embargo... siempre escribo sobre lo mismo. Mi rincón de desahogo y de exaltación emocional. Un año más...)


1 comentario:

Jacob dijo...

No sé si es la expresión más adecuada, pero...

Felicidades por un aniversario más.

Si fuera un comentario inadecuado, por favor, disculpa mi impertinencia y no me lo tengas en cuenta.