Un nuevo giro solar que añadir a la cuenta. Y ha transcurrido en un completo silencio.
No es exacto decir que me hayan olvidado, pues muchos seres me desearon una feliz noche natal.
Luna de plata, cielo de azabache. Mis joyas preferidas serán siempre mi manto, mi velo y mi sudario. Crezco, y conmigo mi Rubí, mis cicatrices, mis emociones. Leyendas que aguardan a suceder espían mi Mundo en sueños, desvaneciéndose con ese amanecer siempre cruel. Cien lápidas grabadas son hasta ahora mi legado.
Como escribí hace un año, tal vez no hayan sido mis mejores días. Tal vez las heridas nunca puedan cerrarse si otros siguen empeñados en abrirlas con cuchillas de palabras.
Seguiré siendo ying y yang, entre mi sol y mi luna, entre la llama y el oceáno, entre el si y el no, entre el blanco y el negro. Ni buena ni mala, tan sólo... yo.
Ámame. O recházame.
Pero no finjas. Nunca finjas. Sientas lo que sientas, que sea por quien soy realmente.
Tiempo que eres testigo de mi espera, de mis veinticuatro giros solares y de mi devenir, sigue siéndolo y concédeme un poco más de tí. Hasta que encuentre, o sea encontrada.
Feliz noche del año, Alma Condenada.
(Abrazarme a mis lobos y no sentir nada más... olvidarme del mundo y alcanzar mi felicidad... puedo hacerlo, puedo seguir intentándolo un año más...)
2 comentarios:
Que sepas Morgana que no te entiendo.
Ojalá la del próximo año sea tu mejor noche.
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